Reconstrucción dental: cuando un relleno ya no es suficiente

A veces un relleno (empaste) es suficiente. Pero cuando el diente está muy dañado, tiene una cavidad grande o perdió parte de su estructura, un relleno simple puede quedarse corto. En esos casos, la reconstrucción dental ayuda a recuperar forma, resistencia y estética, con un resultado que se vea natural.

En San Salvador, es común que pacientes consulten por un diente quebrado, una caries profunda o una restauración vieja que se fracturó. La buena noticia es que hay varias opciones, y la mejor depende del nivel de daño.

Relleno vs reconstrucción: ¿cuál es la diferencia?

Un relleno suele usarse cuando el daño es moderado y hay suficiente diente sano para sostener el material. Una reconstrucción se indica cuando falta más estructura: no se trata solo de “tapar”, sino de reconstruir parte del diente para que vuelva a funcionar bien al masticar y no se fracture con facilidad.

¿Cuándo un relleno ya no alcanza?

Estas son señales frecuentes:

  • El diente está quebrado o con bordes debilitados.
  • La caries es profunda o extensa.
  • Tenés un relleno viejo grande que se fractura o se despega.
  • Sentís molestias al masticar o el diente se “flexiona”.
  • Hay desgaste importante por bruxismo (rechinar).

Opciones comunes de reconstrucción

Dependiendo del caso, tu odontólogo puede recomendar:

  • Reconstrucción directa con resina (en clínica), ideal para recuperar forma y estética cuando aún hay buen soporte.
  • Incrustación (hecha con laboratorio), cuando se necesita más precisión y resistencia para piezas posteriores.
  • Corona, si el diente está muy debilitado y necesita una cobertura más protectora.

¿Cómo cuidar una reconstrucción?

La clave es mantener buena higiene, evitar morder objetos duros (hielo, lapiceros), y asistir a controles. Si tenés bruxismo, usar una guarda nocturna puede proteger tus restauraciones y tus dientes.

Si estás en San Salvador y sentís que un relleno ya no te está resolviendo, una evaluación puede aclarar qué opción te conviene. Un diagnóstico a tiempo evita fracturas mayores y te ahorra complicaciones.